Nunca debemos sentirnos solos, nos tenemos a nosotros y en realidad llegamos a este, nuestro mundo, de donde algún día partiremos de igual manera. Por desgracia en la mayoría de los casos esa disertación no diluye el sentimiento que constantemente nos asedia. La sensación de vacío interno, el estar rodeado de personas, pero seguir apreciando que no desaparece, determina en mayoría las decisiones que tomamos a diario, solo para atenuar de alguna manera el abismo del cual, no podemos escapar.
Podemos partir del punto donde esa segunda voz, palpitando en nuestro entendimiento nos obliga a hacernos acompañar e inclusive mantener afinidad con otras almas, con la premisa falsa de acabar con esa terrible y pegajosa sensación, sin llegar a librarnos de ella. ¿Entonces inexorablemente estamos condenados? La respuesta es un rotundo y claro "no", esa es la primera línea de defensa, la compresión de lo derrotable. Es aprender a ser grandes observadores, poner en evidencia la creación, los detalles, las pequeñas cosas.
No dejar de ser niño, obsérvenlos, como se sorprenden con lo mínimo, se toman su tiempo para ver, tocar, sentir sin asedio, sin horario, tomemos nuestro valioso tiempo para aguzar los sentidos lo que está frente a nosotros y no vemos, porque en esa presunción es donde está lo extraordinario y maravilloso de la creación, sea cual sea, en lo que creyeses, pero lo entiendes, como más podemos estar aquí, por Dios, Madre, Naturaleza, el Universo, mil sustantivos o adjetivos pero una sola realidad, somos y estamos, inmensa responsabilidad sin haberla solicitado, la carga es única y exclusivamente nuestra, evitamos recorrer el camino, gloriosos gestores de excusas, toda esa energía desperdiciada, aun en conocimiento que las dificultades nos aportan sabiduría, aquella que necesitamos para entender el porqué de un todo. ¿Será que disfrutarla aún sin entenderla es la existencia?
Solo vívela decía el buen pastor, no busques explicaciones, pero y los corazones curiosos…
1 comentario:
Las personas especiales, nunca están solas, siempre tendrán a alguien que les acompaña, no existe la distancia ni el tiempo... están allí.
Tu eres un gran observador..., Gracias Andel, por cubrir la necesidad de seguir apreciando tus relatos. Un abrazo!
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